The Last Story

La Última Historia. El broche final. El título final que cerrará el ciclo de Wii.
Y qué título, señores, qué título…

Cuando se anunció este juego en 2010, ya llamó mi atención. Con cada noticia que llegaba desde Japón, crecían aún más las ganas de jugarlo. Sakaguchi dirigiendo y Uematsu componiendo. Un epic win en toda regla.

El bajón vino cuando se anunció que no saldría de Japón. ¿Cómo es posible que este título, con el currículum de sus creadores, no salga de tierras niponas? Esta extraña política de Nintendo ya nos ha privado de conocer títulos como, así a botepronto, Zangeki no Reginleiv o Captain Rainbow. Y no digamos en EE.UU., que no han conocido Disaster: Day of Crisis de Monolith, los mismos que han hecho Xenoblade, y que aún no ha llegado allí.

Estuve muy tentado de hacerme con una Wii japonesa que venía en un pack con el juego. Si, tenía tantas ganas de jugarlo, que me faltó el canto de un duro para traérmela de importación.

Ahora por fin, lo tengo aquí y ya he podido jugarlo. Ahora mismo llevaré unas 10 horas de juego. Y no podía estar más contento. Mis expectativas eran altas. Muy altas. Y no me ha defraudado en absoluto. Me he encontrado con algo mejor de lo que me esperaba.

A Sakaguchi le conocemos desde hace tiempo. Ya sabemos qué estilo le da a sus juegos. Grandes (y largas) historias de corte épico para salvar el mundo, con combates por turnos. Vease cualquier Final Fantasy (hasta que la lió con la película The Spirits Within, estuvo al frente de la saga), Blue Dragon, etc.

Lo que me ha sorprendido, es que en The Last Story lo importante es precisamente eso, la ‘Story’. Y para ello, han incorporado a la enquilosada mecánica de los jrpg mecánicas y técnicas propias de los juegos de acción actuales. No revoluciona el género, ni crea las bases sobre las que se desarrollarán a partir de ahora los jrpg, no, pero le añade elementos que lo mejoran. Me explico:

La historia y las misiones secundarias que vamos encontrando están contadas por capítulos. Cuando te encuentras con un evento, automáticamente te trasladas a él. Nada de tener que patear horas y horas por el mapeado hasta encontrar un punto de guardado en una aldea. Esto puede que a los más puristas del género les escame, pero para los que no tenemos ya tiempo de jugar durante varias horas seguidas, el poder afrontar sesiones de juego de unos 30 minutos es una gran ventaja. Me imagino que más adelante en el desarrollo estos capítulos pueden ser más largos, pero los puntos de guardado automático y de salvado son numerosos. No llega a ser como en Xenoblade, en el que se puede guardar y retomar en cualquier punto, pero creo que es suficiente.

Los personajes, sin dejar de ser estereotipos del jrpg, tienen un perfil más adulto. No son los pre-adolescentes típicos del género. De hecho, en estas primeras horas encuentras conversaciones que tratan temas como el alcohol o el sexo abiertamente.

El mayor cambio está sin duda en el sistema de combate. Nada de las peleas típicas por turnos. Solo controlamos al personaje principal y tenemos coberturas, movimientos evasivos, se pueden aprovechar los elementos del escenario a tu favor para desequilibrar el combate. Como un juego de acción. Puedes elegir ir a tumba abierta a por los enémigos o bien desarrollar una estrategia más elaborada, dando órdenes al resto de personajes para que actúen de una u otra manera (aquí si se parece al sistema de combate por turnos, aquí podemos decirles a los personajes que usan magia a qué enemigo atacar). Si el sistema de Xenoblade me gustó, este lo hace aún más, porque es más flexible y permite más opciones a la hora de afrontar los combates. Un grata sorpresa.

En cuanto a la banda sonora, creo que es una de las mejores que ha compuesto el maestro Uematsu. El CD que acompaña a la Edición Limitada del juego trae solo 7 cortes, pero son muy muy buenos. Temas épicos, intimistas… una delicia.

El juego también tiene un modo on-line que aún no he probado. Ya os contaré qué tal es cuando lo juegue. Como sea tan adictivo como el del Monster Hunter Tri, puede ser una perdición…

De momento, lo único que no me gusta y que me parece un error garrafal, es que para apuntar se usa el stick, no el wiimote. Cuando sale la mirilla en pantalla, el gesto natural es de apuntar con el wiimote… a estas alturas de la película, me parece un error bastante importante. Se puede jugar al juego con el mando clásico (no lo he probado), pero no usar el wiimote para esto me parece antinatural.

A pesar de que siempre he defendido que un juego hay que terminarlo antes de poder juzgarlo (sobre todo juegos como este en los que la historia es fundamental), no he podido resistirme, y con solo 10 horas que llevo me he lanzado a comentarlo. No dudéis en haceros con él. Parece que la distribución no ha sido demasiado buena, así que si lo véis por ahí, compradlo. No os arrepentiréis.

Los bundles los podéis ver n este hilo de NeoGaf
El merchandising del juego en Destructoid

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