Análisis de Cursed Mountain

La aparición de Cursed Mountain en Wii pasó bastante desapercibida en su salida en 2009. Las pobres ventas del título hicieron que el estudio vienés de Deep Silver tuviera que cerrar (wikipedia) Una lástima, porque creo que Cursed Mountain tiene algunos puntos muy buenos a su favor y se merece una oportunidad.

Dentro de un mismo género suele ser complicado diferenciar los puntos fuertes de un juego respecto a otro. ¿Cuántes veces hemos visto o leido la tan socorrida frase de con toques de rpg para vendernos un juego?. Cursed Mountain es un survival horror que plantea un escenario atípico como principal elemento diferenciador: está ambientado en el Himalaya.

La historia que nos cuenta Cursed Mountain es la de Eric Simmons, un experto alpinista que parte en busca de su hermano Frank, que se encontraba de expedición en la montaña Chomolonzo en busca de un artefacto místico llamado terma. Durante su viaje, irá aprendiendo más sobre la expedición que llevó a su hermano hasta allí y se irá adentrando en el mundo de la religión budista descubriendo los secretos y misterios que envuelven al terma y sus poderes místicos. El viaje hacia lo alto de la montaña se acabará convirtiendo en un viaje interior para Eric.

No quiero spoilear nada del argumento por si alguien se decide a jugarlo, pero si que puedo decir que el escenario, la montaña, hace que todo gire entorno a su alrededor, sonido, animaciones y controles están condicionados por la ambientación.

Ambientación es la palabra clave.

El juego cuenta con un doblaje al castellano que me ha parecido muy acertado. La historia está narrada en primera persona por Eric, y en su tono de voz podemos notar tanto los efectos de la aclimatación a las condiciones ambientales como de las situaciones en las que se va viendo inmerso. Los efectos sonoros climáticos son elementos clave (tormentas de nieve, vientos helados, desprendimientos de rocas y hielo…) y te sumergen de lleno en la historia. Incluso hay momentos en los que se usa el altavoz del mando a modo de walkie-talkie, pero no hace falta ponérselo en la oreja como en No More Heroes (aquí escalofríos no son por los susurros de la dulce Silvia … ).

Las animaciones no son las más fluidas que se hayan visto en un juego, pero es que a 7.000 metros de altitud y ataviado a lo Juanito Oiarzabal uno no se mueve como en la playa. En un primer momento nuestros movimientos puede parecernos lentos y toscos. Pero si asumimos que estamos en lo alto de una montaña y que la falta de oxígeno dificulta la libertad de movimientos, pronto comprenderemos que esta es la forma correcta de movernos. Nada de ir corriendo de un lado para otro explorando los escenarios a toda velocidad. Hay que tomárselo con paciencia. Existe la opción de correr pulsando un botón, pero cuando dejas que la ambientación te envuelva, casi no lo usarás.

Los controles hacen uso de las posibilidades que ofrece Wii. Mucho control gestual. En ocasiones excesivo, lo que puede llegar a desesperar… pero también tiene su justificación. Sin querer spoilear nada, hay un momento del juego en el que debemos hacer un ritual agitando el wiimote. En un primer momento, uno cree que haciendo el gesto como en cualquier otro minijuego bastará. Pues no. Porque aquí estamos aprendiendo un ritual sagrado y milenario. Hay que ponerle paciencia para aprenderlo. Así que esa primera frustración se convierte en inmersión en la historia.

El combate me ha recordado en ciertos momentos a lo que planteaba Fragile. Un sistema sencillo y directo en el que lo importante no es subir de nivel ni adquirir nuevas habilidades. En estos juegos la historia y su desarrollo son lo importante, así que los combates no deben ser un obstáculo para poder avanzar. No resultan demasiado exigentes y tampoco son tan numerosos como para llegar a aburrir.

Como punto negativo, tengo que hablar del sistema de guardado. No existen puntos de guardado ni podemos hacerlo desde el menú. Lo hace el propio juego de manera automática en ciertos puntos de cada capítulo. Aunque es verdad que según vas jugando, te vas imaginando dónde va a estar el siguiente, muchas veces es una lástima el no poder salvar la partida cuando lo necesitas, o incluso crear un nuevo punto de guardado.

Si queréis disfrutar de él, bajad la luz de la sala y subid el volumen. Dejaros atrapar por la ambientación del juego. Merece la pena.

Y abrigaros bien porque ahí arriba hace frío.

Lo he terminado hace poco y es uno de los juegos del catálogo de Wii que más gratamente me ha sorprendido. No soy fan de los survival horror, es un género que nunca me ha atraido demasiado. No he jugado ningún Silent Hill, a los primeros Residen Evil no jugué demasiado y lo poco que conozco de la saga Alone in the Dark tampoco me atrae mucho. Es más, la última versión en Wii tiene el dudoso honor en mi curriculum de ser el único juego que he devuelto a los dos días por injugable y desesperante por la cantidad de errores que tiene.

Título: Cursed Mountain | Desarrollador: Deep Silver | Distribuidor: Koch Media España | Te gustará si lo que buscas es ambientación y un juego de situación por encima de los gráficos | No te gustará si buscas acción rápida y gráficos que tapen la historia.

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