Videojuegos y educación: El aislamiento (III)

Enfrentémonos en esta nueva entrada al tercer gran prejuicio en contra de los videojuegos: el aislamiento. Prejuicio éste que ha perdido peso en los últimos años, en gran parte, gracias a los juegos sociales. Pero, vayamos por partes (como diría Jack el destripador).

Los videojuegos empezaron, en su formato comercial, como juegos en máquinas recreativas de los salones. Para jugar a videojuegos los jóvenes debían quedar con los amigos y acudir a esos, siempre misteriosos lares y dejarse la paga semanal dándole a los botones con sus amigos. En esas fechas, ni los padres sabían qué hacían sus hijos ni se consideraba peligroso…

Foto de: SSPIVAK

Posteriormente, se facilitó el acceso a los videojuegos poniendo un aparato que, conectado a la televisión, te permitía jugar a cualquier hora. ¡Ya no había que salir a la calle! Perfecto para cuando hace frío y ahorrarse dinero (esto es en parte, claro). Pero entonces los padres se empezaron a preocupar: “es que ya no sale”, “es que está horas y horas ahí sólo”. Y se empezó a hablar de los videojuegos como los demonios de la sociedad: el que jugaba a videojuegos lo hacía sólo. Entonces era un antisocial.

Lo que no veían los padres es que sus hijos, en realidad, se estaban entreteniendo, estaban enfrentándose a un enemigo para, al día siguiente, en el patio, fardar ante sus amigos: “Ayer me pasé el enemigo final del mundo 3 y no veas...”. Pero no sólo eso: “Juanito de la clase B tiene este juego y dice que es buenísimo” “Jo, podías pedir que te lo dejara y me lo enseñas” “¿Por qué no quedamos los tres?”

Estas situaciones pueden parecer exageradas, pero la inmensa mayoría de jugadores nunca han sido marginados sociales ni antisociales en potencia. La necesidad de ayuda o la necesidad de contar a alguien lo que acababas de conseguir llevaba a los jugadores a unirse, a escribir en revistas, a enviar cartas a clubs de ayuda… Mientras los padres se preocupaban porque sus hijos no salían y, si lo hacían, iban a casa de Pedro a jugar. Es cierto, esto causa un problema, pero no se llama aislamiento, se llama sedentarismo. Se volvieron a equivocar de término y los videojuegos tenían la culpa.

Poco a poco la sociedad fue evolucionando, las consolas llevaban más mandos, internet se hacía fuerte y con ello los juegos on-line. “¡Terror! Ahora sí que nuestro hijo es un antisocial. Se tira horas delante de la pantalla SÓLO.” No, se equivocan, su hijo no está sólo, está en una misión con otros 3 compañeros para rescatar al presidente de Estados Unidos de manos de unos terroristas. “Pero, ¡no hay contacto físico! ¡No sabe con quién juega!” ¿Y? ¿No quería que no jugara solo?

¿Cuán sólo está un jugador de juegos en línea? Compañeros de misión, foros, chats… La sociedad ya no demanda contacto visual ni físico para “estar” en compañía, y si no que se lo digan al inventor del facebook, la sociedad lo que quiere es tener contacto virtual, saber que hay alguien al otro lado, y si no sabes quién es en realidad, mejor.

Me estoy yendo por los cerros de Úbeda y todavía no he llegado a la cuestión primordial… ¿Crean o no crean aislamiento los videojuegos?

La respuesta es, una vez más, que depende del cristal con el que lo mires. Es verdad que hay miles de juegos que requieren jugar solo, pero eso no implica que el que los juega no tenga amigos ni que no se comunique con nadie. Y es que aquí vuelve a estar la cuestión, el aislamiento implica que no hay comunicación con nada ni nadie, algo completamente contrario al propósito de los videojuegos y que se ha visto reforzado los últimos años gracias a los videojuegos sociales como Singstar o cualquier juego de la serie Wii… Sin mencionar juegos como Animal Crossing, Zelda Four Swords, Monster Hunter Tri o Pókemon.

Aún así, sigo considerando que los juegos de las primeras generaciones de videoconsolas, fomentaban mucho más la sociabilidad del jugador porque, por narices, tenías que pedir a los amigos cómo hacer esto o aquello. Actualmente, entre las ayudas que se incluyen en el juego, la disminución de la dificultad e internet, ¿quién quiere un amigo para pedirle ayuda? Ahora lo necesitas para cantar, saltar, cazar, comprar, completar tu colección o matar zombies… Pero si algo no me sale, ya lo miro por internet no sea que mis amigos me tengan como patoso videojueguil.

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About jolupa

Webmaster de La Gran N. Me encanta pasar las horas leyendo, jugando, disfrutando de una buena película o de una buena serie. Me encantaría tener más tiempo para todo y eso y, encima, dedicarle más tiempo a mis hijos y, como de momento no me va a tocar la lotería, pues sigo escribiendo en estos pequeños blogs a la espera de tiempos mejores.

One response to “Videojuegos y educación: El aislamiento (III)”

  1. .teri says :

    Sinceramente en compañía se disfruta mucho más jugando que sin tener físicamente tus compañeros de juego al lado. Hay juegos que tampoco es que tenga mucho sentido jugarlo acompañado físicamente. El chat por voz creo que da más la sensación de que las personas con las que juegas son más cercanas en vez de estar comunicándote por texto o de forma limitada.

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